Recorrido teológico-espiritual: apunte epistemológico

El Pontificio Instituto de Espiritualidad ofrece la especialización en Teología Espiritual. Esta es comprendida como disciplina teológica que estudia la experiencia de la vida trinitaria infundida por el Espíritu Santo en el corazón de la persona humana. Esta vida provoca un impacto tal que genera en el hombre un proceso de transformación que lleva a vivir cada vez más de Cristo y, en Cristo, una existencia encaminada a alcanzar la plenitud revelada. Por ello, la Espiritualidad encierra un fuerte aspecto evangelizador, una participación en la misión profética de la Iglesia en la que profundizar. A las conocidas fuentes de la Teología se asocia la experiencia vivida de la santidad en todas las formas de vida, encuadradas en la Tradición y en las grandes figuras del Carmelo, con una amplia apertura interdisciplinar.

Son cinco los aspectos a considerar en la epistemología propia de esta ciencia teológica.

  1. El proyecto de la Espiritualidad es una parte de la Teología. Lo que significa que se desarrolla desde la escucha al Logos de Dios que habla revelándose y comunicándose a sí mismo (DV 2) en modos diversos. Estos modos son unificados en el Verbo hecho hombre, muerto, resucitado y glorificado, pero siempre actuante en la voz de la Tradición viva de la Iglesia, gracias a la guía del Espíritu del Resucitado que conduce a la verdad entera (Jn 16,13). Por ello, el logos humano de la Teología Espiritual está revestido de un status responsionis del espíritu humano que mira profundamente el misterio de Dios ofrecido en la vida humana, compromete la inteligencia en el proceso de conocimiento, siempre abierta a todas las luces subsiguientes a la comprensión alcanzada, lleva a los otros a la alabanza en Cristo en el cual se realiza una racionalidad de unión entre Dios y el hombre y anuncia a la humanidad la vida con Dios como verdad sapiencial para la vida del mundo.
  2. El objeto de la disciplina es la Espiritualidad entendida como vida trinitaria infundida en la interioridad profunda de la persona humana. “Interioridad” se entiende aquí en el sentido del constitutivo fundamental del hombre, donde este es impactado por la presencia del Dios viviente, hasta el punto de sentir su corazón ardiente, del cual surgen frutos de comunión en la relaciones eclesiales y sociales. Con ello, la Teología Espiritual se constituye como disciplina que acompaña la peregrinación creyente para que el caminar de la humanidad sea percibido como realidad de unión de sello esponsal (constancia de la unión en la alteridad), siempre asintótica, si bien su realidad es siempre ofrecida en el divino Mediador, el Hijo de Dios en el cual lo humano y lo divino sellan la unidad y la comunión de vida.
  3. La Teología Espiritual es una disciplina con identidad propia, práctica, cercana a la Antropología cristiana. Acompaña y ayuda a discernir los caminos del hombre libre que acoge la oferta de Dios, las acepta y las transforma en suyas permaneciendo en la unión humano-divina como morada imprescindible de la verdad del hombre encaminado hacia la santidad. Desde aquí, transformación y crecimiento de la vida espiritual se convierten en un camino de libertad permeada por la gracia, para configurar permanentemente la personalidad del hombre como ser capaz de esforzarse en modo continuo y luchar contra todo aquello que tiende a dividir, y por tanto a desviarlo y alejarlo de la vía de la unión que condice a la communio sanctorum.
  4. La tarea de la Teología Espiritual se desarrolla subratione unionis. Desde aquí, el constructo se articula siempre con lo donado, es decir, el don de la sabiduría. Ello hace que el teólogo de la Espiritualidad ponga en marcha una gnoseología específica del intellectus fidei inspirada en S. Teresa de Jesús (cf. Vida 17,5; 18,8) y atenta a las exhortaciones del Magisterio reciente de la Iglesia: vivir la gracia (aspecto fenoménico), comprender y discernir de qué gracia se trata (aspecto cognitivo), compartir con los otros un bien tan grande (aspecto mistagógico y testimonial), saber anunciar el misterio de la existencia unidos a Dios (aspecto evangelizador).
  5. El saber espiritual se despliega en la comunión. Ella alcanza todas las fases del saber y la comunión espiritual. En primer lugar, la comunión eclesial en la comunidad que escucha en forma de recepción, custodia e interpretación auténtica de la Palabra. Al mismo tiempo, comunidad de respuesta en la obediencia de la fe. Después, en la comunidad de vida convertida en comunidad de discipulado y de misión, en la medida en la que se vive la comunión profunda fundada en la experiencia de la presencia del Resucitado (Mt 18,20). En la perspectiva didáctica del Teresianum, dichos niveles de comunidad-comunión generan la amistad de cuantos caminan juntos en compañía de Cristo (Teresa de Jesús, Vida, 16,7) en caridad intelectual (A. Rosmini, Pablo VI) para constituir una comunidad de aprendizaje entre docentes y estudiantes.

Métodos

En el ámbito de un método claramente teológico, las aproximaciones pueden ser diversificadas y, a la vez, entrecruzadas, si bien pueden establecerse los cuatro presupuestos siguientes:

  • El carácter teológico fundamental;
  • La construcción de la persona humana que crece anclada en un dinamismo divino-humano;
  • La dimensión pastoral y mistagógica;
  • La dinámica comunitaria.

Entre las aproximaciones, señalamos cuatro en orden de preferencia:

  • La exegética y hermenéutica, exigida por el uso de las fuentes, la decodificación de los lenguajes y su interpretación:
  • La sistemática, requerida por el acto de comunicar la Teología Espiritual para trazar un camino de iniciación al conocimiento teológico-espiritual;
  • La integrativa, solicitada por la interdisciplinariedad;
  • La fenomenológica, que consiste en el comenzar de las cosas en si mismas, es decir, acercarse al tema afrontado desde el punto de vista de su aparición hasta la depuración de todas las envolturas circunstanciales, para acoger su consistencia propia.

La especialización en Teología Espiritual está destinada a los estudiantes que, terminados los estudios teológicos del Ciclo Institucional, desean conseguir los grados de:

  1. Licencia en Teología Espiritual (véanse las explicaciones sobre el Segundo Ciclo en la sección “Informaciones generales”).
  2. Doctorado en Teología Espiritual (véanse las explicaciones sobre el Tercer Ciclo en la sección “Informaciones generales”).